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Mi hijo en un Campamento de Verano

El día que mi hijo Luis Fernando se despidió de mí en el aeropuerto fue un día que me marcó para siempre. Era un niño de tan solo 10 años que por primera vez viajaría a Reino Unido para estudiar inglés en un campamento de robótica por 4 semanas.

A pesar de que Luisfer tenía clases de inglés en la escuela desde kinder, no era un niño que pudiera tener una conversación o incluso entender el idioma de manera fluida cuando le hablaban. Sabía que sería un reto para él y para mí como mamá desprenderme de él durante el verano.

Muchas cosas pasaron por mi mente en ese momento. ¿Hice bien en enviarlo?, ¿Podrá estar sin su familia todo este tiempo? ¿Está chiquito para viajar al extranjero?

Durante el tiempo que estuvo en Reino Unido lo extrañé muchísimo y valoré mucho su alegría en casa; realmente me hacía mucha falta; la verdad no sé para quien fue más duro, si para él o para mí. Pero quiero compartirles que durante el tiempo que estuvo en Inglaterra aprendió muchas cosas nuevas y sobre todo valió la pena porque desarrolló habilidades que como papás a veces no es tan fácil poderlas enseñar en el seno familiar.

Habilidades a la adaptación: Un horario diferente, comida diferente, idioma diferente y cultura diferente en un instante. Es un shock de adaptación en un ambiente seguro.

Tolerancia a la frustración: de no poderse comunicar o darse entender como él quisiera hacerlo.

Aprendió de la soledad: porque llegó al campamento solo, sin amigos; incluso fue el único mexicano durante el verano y entendió que a veces estar solo no es el fin del mundo.

Aprender a relacionarse y hacer amigos: se vió en la necesidad de conocer nuevas personas y hacer amistades que posiblemente eran muy diferentes en su forma de ser.

Aprendió de otras culturas: Conoció y convivió con estudiantes de muchos países, pudo distinguir entre la manera de ser y de convivir de cada uno de ellos, y que aunque son diferentes, todos eran “buena onda” y con todos podía jugar y divertirse.

Convertirse autosuficiente: si bien en el campamento de verano todo está organizado, los niños tienen que hacer su cama, ordenar su cuarto, lavar su ropa, ser responsables de los horarios, etc.

Valoración de su familia: sobre todo los papás, este tipo de viajes fomenta la comunicación padre-hijo la cuál suele ser muy escasa en estas edades; muchas veces los papás vuelven a ser sus confidentes.

Madurar: regresó mucho más maduro en su manera de pensar y de relacionarse con los demás, con un sentido más crítico de las cosas.

Los campamentos de verano son programas para que los niños y adolescentes aprendan y se diviertan durante el verano, donde todos los días tienen un plan de actividades y buscan que conozcan la cultura, el país y sobre todo hagan amistades; sin embargo en este tipo de programas hay un aprendizaje que va más allá de la diversión y el idioma, ya que desarrollan muchas habilidades sociales y crecen como personas, por lo cual es una experiencia que recomiendo al 100%.

 En este proceso fue muy importante el haber trabajado con una agencia como EduLynks, ya que nos apoyaron en todo, desde la selección del destino y campamento para mi hijo de acuerdo a sus intereses, en este caso robótica con lego, trámites con el programa, vuelos, que viajara acompañado con un grupo y un coordinador, en fin, todo lo necesario para que mi esposo y yo no sintiéramos seguros para que nuestro hijo emprendiera esta aventura.

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